Cómo se hizo: Pink Tones tocando Atom Heart Mother en el anfiteatro romano de Segóbriga



        Son las 6 de la mañana del lunes 28 de abril de 2014. Mi alarma acaba de sonar e intento abrir los ojos después de 4 horas escasas de sueño. El cansancio de los conciertos de este fin de semana en Sevilla y Málaga, junto con el intensivo día del domingo preparando los últimos detalles de lo que estamos a punto de hacer no empaña en absoluto la excitación y la ilusión de la jornada que nos espera.
        Me doy una ducha, como algo rápido y espero en Conde de Casal a mis amigos Yoyo y Pablo, ambos baterías, que van a hacer de cámara y ayudante del montaje de sonido respectivamente. Una hora después llegamos a nuestro destino en Segóbriga, donde ya esperan el resto de Pink Tones y algunos amigos para echar una mano en lo que haga falta.

        Tenemos un anfiteatro romano de 2000 años de antigüedad para nosotros solos y hace un día radiante.



        Exactamente un mes antes de este día andábamos preparando algo remotamente similar pero usando otra canción de Pink Floyd y pensando en tocarla en otro lugar con un concepto diferente. Por aquel entonces, Cefe tuvo la genial idea de llamar por su cuenta a la directora del complejo arqueológico de Segóbriga para preguntar por la posibilidad de que nos lo cedan. Siempre hemos tenido la idea de fondo en la cabeza de tocar en un enclave de ese tipo, no sólo por la conexión Pink Floyd - Pompeya sino por el privilegio de tocar música en uno de esos lugares especiales donde el tiempo se ha detenido. Desafortunadamente, para este tipo de cosas siempre hay que pasar por el aro de la Administración, y nuestra experiencia en intentos previos había sido tan frustrante y desilusionante que prácticamente habíamos aparcado la idea.

        Para nuestra sorpresa y alegría, Cefe apareció contándonos su conversación con la directora y que, contra todo pronóstico, le había gustado lo que planteábamos y había dado su aprovación. Quedamos con ella en que iríamos los cuatro el siguiente fin de semana a ver el lugar y a exponer el proyecto más detenidamente.

        Este cambio de planes nos obligó a pensar nuevas posibilidades creativas. Tenemos claro que los Pink Tones son una banda tributo, la cual tiene su sentido en directo, la única forma en que no se puede disfrutar de los originales. Sin embargo la idea en este caso es presentar una grabación, y por eso mismo debíamos hacer algo diferente, no tiene sentido que alguien tenga en su casa el vídeo de Pink Floyd tocando Echoes en Pompeya y el vídeo de Pink Tones tocando ese mismo tema en Segóbriga. Obviamente, nadie vería nuestro vídeo, sino el de los originales.

        Por todo esto, el reto era aportar algo diferente pero en el espíritu del grupo original; un balance delicado que nos gusta pensar que es la especialidad de nuestro grupo, llevamos años metiendo sutiles y no tan sutiles cambios en las canciones, en los arreglos o incluso en los instrumentos sin que nadie se haya quejado (aún).

        En principio propuse al grupo hacer Shine On You Crazy Diamond (completa), ya que es un tema fantástico para tocar en un lugar así. A todos les pareció muy bien y en eso quedó la idea.

        A los pocos días me encontraba en nuestro local de ensayo viendo el concierto que acabábamos de hacer en Vigo. Solemos grabar los conciertos para ver lo bueno y lo malo y mejorar día a día, y en cuanto llegó el momento de Atom Heart Mother tuve una iluminación instantánea y me vino toda la idea a la cabeza. Ese era el tema, y además tenía dos particularidades que lo hacían idóneo: no es cantado, con lo cual resulta más creíble para un cover, y lo segundo y más importante, cuando lo tocamos en vivo lo hacemos bastante diferente del original, con lo cual aportaríamos algo nuevo, aparte del concepto visual.

        Más tarde ese mismo día había quedado previamente con Gabi, nuestro técnico de sonido, y con Mario, un amigo director de cine que se encarga de filmar y montar nuestros DVDs y visuales, para hablar del proyecto que ya teníamos en mente antes de surgir lo de Segóbriga.

        Empezaron a comentarme cosas de la idea en la que estábamos trabajando hasta entonces, pero al momento les dije que se olvidaran y les solté la nueva idea, Atom Heart Mother, con orquesta y coral y con elementos visuales que enlazaran con la tradición de teatro clásico como las máscaras y las túnicas de la cantante y la coral. Lógicamente, oyendo todo eso por primera vez y del tirón, me miraron como si estuviera loco.


        Sin embargo, al rato, la imaginación empezó a hacer su magia e hizo que visualizaran la idea, y después de contarlo al resto de los Tones todos se metieron con gran entusiasmo en el proyecto. Y entusiasmo e imaginación iban a hacer falta a patadas, y por parte de todos. Por motivos de fechas, sólo había un día en que lo podríamos hacer, y era a un mes vista de ese momento. Un mes para encontrar y organizar una orquesta, una coral, un equipo de filmación, un equipo de grabación y, en general, todas las cosas necesarias para una producción de este calibre. Y todo esto sin olvidar que teníamos dos conciertos justo el fin de semana antes del "día D", en Sevilla y Málaga, y que en medio caía la Semana Santa. Telita.


        Viendo ahora comentarios de la gente que ha visto el vídeo nos hace mucha gracia que algunos hacen hincapié en que estamos en un nivel de producción y dinero que nos permite hacer estas cosas. Siempre me río cuando leo esas cosas y pienso que si supieran lo de "andar por casa" y lo punk (en cuanto a "háztelo tú mismo") que es todo en este grupo, alucinarían.
        Pero me estoy adelantando.


        Ese mismo fin de semana fuimos Cefe, Toni, Nacho y yo a Segóbriga para ver el lugar en persona y hablar con la directora. Hacía un día de perros, pero nos pudimos hacer la idea de cómo podría ser tocar allí y cómo encajaría todo lo que habíamos pensado.


        

Primera visita a Segóbriga



        A partir de ese momento nos dividimos las tareas entre todos, ya que había muchísimo que hacer y todo lo tendríamos que trabajar el habitual equipo "Pink Tones"; Nacho se encargaría de encontrar y coordinar la orquesta, Cefe de contactos varios con la directora y el gobierno regional, Toni de la logística, Gabi (nuestro técnico de toda la vida, que es un Pink Tone más a todos los niveles) de las necesidades técnicas y backline y yo de encontrar y formar la coral y de coordinar el equipo de vídeo a través de mi amigo Mario.
        Por si fuera poco, en medio de todo esto coincidía la Semana Santa, en la que no podríamos hacer casi nada, así que íbamos a tener poquísimo tiempo para prepararlo todo.

        Entre ensayos para los conciertos andaluces y ensayos para el tema de Segóbriga fuimos poco a poco improvisando y consiguiendo los elementos humanos y materiales que necesitábamos.
        Nacho, a contrarreloj, se trabajó las partituras de la parte orquestal y encontró a través de su vecino miembros de una Big Band y de alguna orquesta que accedieron a tocar con nosotros. No habría tiempo para ningún ensayo, el "día D" sería la primera vez que tocáramos todos juntos. A mediados de mes, Nacho también encontró un director para la orquesta. Por nuestra formación musical rockera suponíamos que no haría falta, ya tocarían ellos mismos, pero ahora sabemos que esa figura es absolutamente fundamental. Por supuesto que el director estuvo en Segóbriga, aunque no se le ve en el vídeo. Más adelante explico esto.
        Hicimos también una lista de todo lo que necesitaríamos, como altavoces para llenar el espacio, cableado, mesa de mezclas, generador para corriente y un larguísimo etc. Sabíamos que si olvidábamos cualquier detalle allí estaríamos en medio de la nada sin posibilidad de arreglarlo.
        Toni y Gabi se pusieron manos a la obra para encontrar sitios donde alquilar todo el material necesario, con la ventaja de que Gabi trabaja en una gran empresa de alquiler de backline y muchas de las cosas saldrían de allí. En principio la idea era llevar el doble de cabinets de guitarra de los que finalmente fueron para dar una mejor impresión visual, ya que teníamos claro que el vídeo debía lucir, pero a pocos días del acontecimiento nos enteramos de que casi todos estaban alquilados para la gira de Dani de El Canto del Loco, así que tuvimos que conformarnos con la mitad de lo proyectado.
        Yo por mi parte me puse a buscar cantantes para la coral: debían ser 16 personas, 8 chicos y 8 chicas, con 4 personas por cada voz (soprano, contralto, tenor y bajo). Se lo propuse a mi amiga Gabriella, que canta en el grupo gospel Living Water, y le encantó la idea. Ella misma trajo varias personas de esta agrupación. Nuestra corista Cris, también miembro a todo derecho de la familia Tone, trajo algunas personas más y para el resto se lo propuse a gente que conozco por couchsurfing y a otros amigos. Algunos movimientos de gente más tarde, coordinando los que finalmente no pudieron y otros que se apuntaron en el último momento, hicieron que a pocos días para el final ya tuviéramos la coral completa. Con ayuda de Gabriella grabé 4 voces, una para cada una de las secciones, y se las pasé a todos para que las aprendieran. Teníamos claro que no queríamos papeles ni partituras en la coral.

        En medio de toda esta locura, nuestra corista Ángela volvió de su gira por Estados Unidos y quedé con ella para comer y contarle "una idea". Ella sólo estaría en España unos días y después se reengancharía a la gira americana que está haciendo; esa era una de las razones por las que el proyecto sólo podía realizarse ese día y nada más que ese día, el 28 de abril.
        En cuanto le conté el plan, siendo la persona imaginativa y entusiasta que es, se metió de lleno en el proyecto, aunque lo primero que me dijo es que ese día tenía grabación con un grupo, y el estudio estaba ya reservado y todos los implicados en esa grabación ya habían quedado. Gran liada. Quedó en decirme algo al día siguiente, puesto que por nada del mundo se quería perder algo como lo que queríamos hacer.
        Para mi gran alivio, por la mañana me llamó para decirme que lo había conseguido mover y que estaría en Segóbriga con nosotros.
        El equipo estaba ya completo y, con el empuje de todos, todo pintaba que iba a ser un día grande. Pero nunca nos imaginamos que tanto.

        A la vez que sucedía todo esto, me estuve reuniendo casi a diario con el grupo de vídeo, encabezado y dirigido por Mario, y compuesto además de por él por Mikel, ex-compañero de piso de Pipo y amigo suyo de niñez de Donosti, Yoyo, un amigo batería con el que estoy grabando mi disco, Clara, otra amiga mía, Annaïs, que es una chica que nos escribió para ver si podía hacer fotos en los conciertos y que la metimos en el proyecto sin conocerla (gran descubrimiento) y Santi, un fan que nos sigue por un montón de conciertos y que también es fotógrafo.
        Mario, con ayuda de Mikel, se encargó de ser la figura de Director de Vídeo y planificó todas las tomas, haciéndose incluso un anfiteatro de Segóbriga en 3D en su ordenador para poder situar las cámaras virtualmente y elegir planos.
        Su idea desde el principio, como gran cinéfilo que es, era que lo que se viera fuera "cine", no un videoclip de MTV; que el tipo de planos, textura e incluso formato (panorámico) tuvieran estilo. Ni qué decir tiene que ese planteamiento fue como música para mis oídos.


                


        

Otras visitas preparándolo todo y los esquema de colocación de Mario



        Y así nos plantamos a cinco días del ansiado "día D", con casi 50 personas trabajando a tope por amor al arte y con mucha ilusión, sin que ninguno supiera algo que al núcleo del grupo nos estaba destrozando los nervios: a cinco días seguíamos sin el permiso oficial para llevar a cabo el proyecto. Sí, nos habían dicho que nos lo otorgaban sin problema, pero el papel con el permiso oficial no había llegado. Y nos encontramos con la situación surrealista de que desde el organismo encargado de darnos el permiso nos aseguraban que nos lo daban, pero a la vez nos dejaban claro que sin papel no tocábamos.
        Con mano izquierda pero firmes, dadas las proporciones que la producción había tomado y la cantidad de gente involucrada, Cefe y Toni consiguieron por fin que llegara el permiso. Eso sí, previo pago de una cantidad, primera noticia de eso a falta de cinco días. Obviamente pagamos y nos olvidamos del asunto, pero no deja de ser triste que para hacer algo cultural y por amor al arte, lejos de subvencionarnos, se nos cobrase. Pero no íbamos a dejar que eso nos quitara ni un gramo de ilusión, por supuesto.

        Había otra espada de Damocles colgando sobre el proyecto, sin embargo. Una contra la que no podíamos hace nada.
        Cada día nos metíamos en todas las webs de pronóstico del tiempo. Si llovía, nada de lo que habíamos planeado con tanto esfuerzo y dedicación se podría hacer, y no habría otra oportunidad: era ahora o nunca. Las previsiones cambiaban constantemente, pero la posibilidad de lluvia era real y hasta cierto punto probable. Pero no había nada que pudiéramos hacer más que tener fe en que el día acompañara. Secretamente, teniéndome por la persona más afortunada del mundo, sabía que saldría un buen día.

        Una última cosa que quedaba en el aire eran los disfraces.
        Había localizado días antes unas máscaras en China que eran perfectas (ninguna de las que vi en tiendas de aquí me convencían), tanto para la coral como para Ángela. Pagando un poco más las enviaron inmediatamente y una semana antes del evento ya estaban en nuestro poder, y tenían muy buena pinta.
El vestido de Ángela se lo prestó un amigo suyo diseñador, así que por ese lado estábamos cubiertos.
        En cuanto a las túnicas de la coral, en una reunión del grupo estuvimos probando varias opciones. Dado que tenemos todos, por decirlo amablemente, poca experiencia como diseñadores, la opción que escogimos entre todos resultó no ser muy afortunada. Después Cefe se encargó después de hacer ese modelo multiplicado por 16, comprando la tela roja, llevandola cortar, etc. Cuando tuvimos el resultado en nuestras manos y lo probamos, no era lo que tenía en la cabeza, pero al día siguiente nos íbamos ya a Sevilla a tocar y no había tiempo de más. Nos echamos unas buenas risas, nos hicimos alguna foto con el móvil con el disfraz puesto y así lo dejamos.

        Y con todo ya más o menos preparado, el viernes 25 nos fuimos a Sevilla. Tocamos para un público fantástico, nos quedamos a dormir allí y al día siguiente partimos hacia Málaga. El día anterior había mandado a los encargados del vídeo un mensaje con una foto de Cefe con el disfraz puesto (de risas), y ese mismo sábado recibí una llamada de ellos. "Lo de la foto que has mandado... es broma, no?". La verdad es que la foto era bastante de cachondeo, y en realidad no estaba tan mal como parecía, pero aun así algo como lo que estábamos preparando merecía algo mejor. Con lo cual, mientras nos dirigíamos a Málaga el equipo de vídeo se puso a recorrer tiendas chinas de disfraces en Madrid a ver si había algo mejor. Entre mensajes cruzados y fotos para ver si nos valía algo o no, por fin encontraron algo que podría servir y sin que supusiera mucho dinero. Esas son las túnicas marrones que veis en el vídeo. No eran rojas como las que había imaginado, pero no estaban mal tampoco.




Cefe de risas probando el primer disfraz



        Con el alivio de tener eso controlado, montamos todo el tinglado en Málaga, con una nueva y no grata sorpresa: Ángela estaba afónica. De hecho, sopesamos quitar el Great Gig In The Sky y Atom Heart Mother del repertorio, y quedamos con ella en que durante el concierto nos hiciera una señal de "sí" o "no" cuando llegara el momento. Conociéndola, no tenía ninguna duda de que en el calor del momento diría que sí, como así fue.
        Acabó el concierto, una vez más encantados con la gente de Málaga y con unas ganas locas de contarles lo que íbamos a hacer en prácticamente unas horas, pero el secreto había que guardarlo, aunque nos quemaba por dentro. Desmontamos todo y sin dormir emprendimos el largo viaje de vuelta a Madrid. Llegamos como siempre hechos polvo, a eso de las 10 de la mañana, y dispuestos a echar una siesta, ya que más tarde ese día tendríamos que quedar para preparar cosas para el día siguiente.

        Unos días antes se me había ocurrido pedirle a Pablo, un ex-compañero de un grupo ya disuelto (que finalmente vino como técnico asistente) que nos dejara su batería. Es, además de preciosa, la batería que mejor suena de todas las que he oído nunca. La ocasión lo merecía.
        Con lo cual, después de dormir un poquito, nos reunimos en la empresa de alquiler de backline Pablo, Gabi, Toni y yo para elegir las cajas de batería que más nos gustaran para complementar la batería de Pablo (al final nos quedamos también con su caja) y para meter todos los altavoces, mesa de sonido, cables, microfonía y mil etcéteras en la furgoneta, y dejarlo todo listo para el día siguiente. En este momento vimos también el gigantesco gong que habíamos alquilado. Increíblemente chulo.
        Acabamos la preparación a altas horas y nos fuimos a intentar dormir un poco, a pesar de la excitación del momento.

        Y así llegamos al 28 de abril, con un día absolutamente espectacular, no solamente soleado sino con unas preciosas nubes que pintaban el cielo de la mejor forma. En ese momento me di cuenta que todo iba a salir bien.
        Me es difícil recordar bien los momentos de ese día, está todo como borroso, y por lo que he hablado con los demás a todos nos pasa un poco lo mismo. En cuanto llegamos nos empezamos a ocupar de las cosas que había que hacer con tal concentración y actividad que cada uno pasó a una especie de estado mental alternativo. Multiplica eso por 50 personas, cada una involucrada y dando lo mejor de sí misma, para entender por qué de un proyecto tan amateur (en el mejor sentido de la palabra) salió algo tan bonito y con tanto espíritu. Todo eso filtrado por el buen humor y el cachondeíto marca de la casa Tone, por supuesto.


        


        


        




Momentos del montaje y prueba de posiciones de la coral y de Angie



        Lo primero de todo, Toni se encargó de colocar el generador que habíamos alquilado. Lo colocó fuera del recinto y al encenderlo no se oía nada del ruido del motor dentro del anfiteatro (era una de nuestras preocupaciones). Fantástico. Después colocamos todo el backline, altavoces, etc., y más adelante Gabi y Pablo tiraron todo el cableado, la microfonía (incluídos los micrófonos Hammer que fabrica Pipo), los previos y la mesa de mezclas. Por concepto visual no queríamos que se viera esta última, así que la colocamos a la entrada del anfiteatro, donde se situarían los técnicos. De todas formas se puede ver el toldo que lo cubre todo en la toma general, a la derecha de la imagen.
        Mientras montábamos, pudimos escuchar a la orquesta, que ya habían llegado y estaban ensayando el tema fuera del recinto. Fue un gran momento oírlo por primera vez.


        







El rincón de la mesa y la grabación



        Mikel, director de fotografía, había planeado exactamente los tiempos; debíamos empezar a las 12 o 12:30 como tarde, ya que haríamos cuatro tomas, en cada una de ellas colocando las cámaras en diferentes posiciones, para tener el mayor número de ángulos posibles. A causa de eso, la luz debía de ser coherente en las cuatro tomas: eso significaba agilidad sin pausa para acabar no más tarde de las 3 de la tarde. Aunque aparentemente daba tiempo de sobra, ya que el tema dura 15 minutos, el trasiego de volver a colocar y configurar las cámaras entre toma y toma, hacer bajar al coro de la muralla y demás cosas hacía que estuviéramos bastante justitos de tiempo. No nos podíamos dormir en los laureles.

        Ya con todo montado, se situaron todos los elementos, orquesta incluida. Al director lo tuvimos que situar fuera de plano, puesto que al final del día no podría estar por unos compromisos y no podía ser que saliera en algunos planos y otros no. Lo "condenamos" a la pared del anfiteatro, donde no se le vería.

        Poco antes de empezar llegó la mala noticia: Angie estaba afónica. No como en Málaga, sino totalmente afónica, solo hablaba en susurros. Con lo profesional que es y la ilusión que tenía me di cuenta que para ella era un gran bajón que pasara eso, pero la animamos y le aseguramos que no pasaba nada, que cantara lo que pudiera, que aunque fuese una pena porque el trabajo perdería lo de 100% directo, ya la grabaríamos cuando volviera de su gira. Eso retrasaría todo muchos meses, además de hacer el proyecto un poco menos "real", pero las cosas son como son.

        Siguiendo con el día, a las 12:45 más o menos llegó el momento de tocar: "¡Cámaras!", "¡Grabando!", "¡Estamos dentro!"

        Del silencio total en ese entorno antiquísimo surge una nota grave del teclado, a la cual se suman los instrumentos de viento en un extraño crescendo hasta que entramos todos. Es un privilegio estar tocando allí, podemos sentirlo.
        Aunque emocionante, la primera toma fue extraña. Sucedieron algunas descoordinaciones técnicas, alguna cosa de la que no habíamos hablado, y aunque acabamos el tema sabíamos que tendríamos que dar más en las siguiente tomas.

        La segunda toma salió mucho mejor. A Ángela no la oíamos bien, ya que estaba lejos de nosotros, pero sí la veíamos, y vivir allí su momento era absolutamente espectacular, en ese sitio, con el vestido y la máscara y la actuación que se sacó de la manga sin que nadie le dijera nada. No hay más que ver el vídeo para ver sus gestos y sus miradas, y darte cuenta que es una persona en trance, para la que no existen ni cámaras ni personas, sólo los antiquísimos restos romanos y la música.

        Sin embargo todavía sentíamos que no habíamos tocado como debíamos tocar, no era el 100% de lo que podíamos dar. Y por lo que he hablado a posteriori con los demás, todos sabíamos internamente que esa tercera toma debía ser LA TOMA. Y vaya si lo fue.
        En el momento no fuimos conscientes. Tocamos muy concentrados, cada uno viviéndolo de su forma, con ese sonido tan espectacular y tan extraño que oíamos allí. Sabíamos que había salido bien, pero no fue hasta el día siguiente cuando la oímos y nos dimos cuenta de lo que había salido. Esa tercera toma es la que oís en el vídeo.
        Una cosa mágica que sucedió fue que en el momento de Ángela, cuando sube de intensidad en el momento que entra la batería, se levantó como por arte de magia el viento, justo en ese momento, y en el instante que paró de cantar, el viento se detuvo. Escalofríos para todos los que estábamos allí, miembros de la coral incluidos, que estaban viéndolo desde el lateral.



        

Hipnosis colectiva viendo cantar a Angie



        La coral es otra de las cosas que tuve el privilegio de oír y vivir allí. Por las propiedades acústicas del sitio, les oía perfectamente cantar, aunque los micrófonos que apuntaban hacia ellos estaban puestos simplemente para grabar, no para que les oyéramos nosotros. Escuchar detrás de mi a los 16 haciendo las vocalizaciones era tremendo, me tuve que contener varias veces para no darme la vuelta y mirarlos.

        Después de esa toma hicimos una más, con las cámaras puestas detrás de nosotros, pero la verdad es que esa cuarta fue totalmente relajada y no estuvo tan fina. La disfrutamos mucho, de hecho estamos todo el rato sonriendo, pero supongo que después del increíble trabajo de todo ese mes y ese día concreto, y de haber hecho una toma 3 tan buena, algo dentro de nosotros dijo: "basta ya". De cualquier forma, casi no usamos tomas de vídeo traseras (realmente sólo una, la que se ve un travelling a Nacho desde detrás de los amplis, como guiño al Pink Floyd at Pompeii), ya que aunque había imágenes preciosas era raro ver el anfiteatro desde el otro lado sin cámaras ni nada; iba a dar la sensación de videoclip en vez de lo que fue: un concierto en directo.

        Poco quedaba ya por hacer: grabamos una toma de voces de la coral con los micros mucho más cerca de ellos para poder añadirla a la toma general y tenerlos más presentes, y a recoger todo.
        Super contentos haber vivido un día increíble y todavía todos flotando un poco, recogimos todo el berenjenal que habíamos montado, y para cuando vinieron a chequear la directora del complejo y su ayudante arqueólogo ya estaba tal cual nos lo habían dejado, para su sorpresa y agradecimiento. Todo el mundo se portó super respetuosamente y no quedó ni un papel ni una colilla.




Toda la tropa menos el director de la orquesta y la chelista, que tuvieron que irse antes




        Después de despedirnos de la orquesta, coral, etc., nos tocó ronda de furgoneta a descargar las cosas y a devolver lo alquilado.
Nos dimos las "buenas noches" a altas horas cansados pero felices, y a casa a dormir. Eran las dos de la mañana cuando me acosté, cerré los ojos y caí muerto.


        Al día siguiente ni yo ni nadie nos podíamos ni mover. Fue tal el desgaste físico y especialmente mental, que el cuerpo se negaba a funcionar. Pero eso no me iba a impedir ir a por el audio para oír qué tal sonaba. De ninguna manera.
        Por la tarde había quedado con Yoyo y Clara (dos de los cámaras) en el local de ensayo para otro asunto, y por el camino pasé por casa de Gabi a que me diera la grabación. Ahí me la llevé al local de ensayo y nos pusimos (al volumen que merecía la ocasión) la tercera toma del Atom Heart Mother en Segóbriga. Nos quedamos los tres con la boca abierta de cómo sonaba. Nunca nos hubiéramos imaginado eso. Sé que nadie nos va a creer, pero lo que oís en el vídeo es esa toma sin equalizar ni comprimir ni hacerle nada, tal cual. De hecho, y esto es lo más increíble, sin tocar los volúmenes de cada pista. Fue importar las pistas y darle al play, y eso es lo que suena. Nos quitamos el sombrero con Gabi y Pablo.
        Pero la mayor sorpresa vino al oír a nuestra cantante "afónica". Literalmente se nos pusieron los pelos de punta. No sólo estaba bien, sino que cantó su parte del tema mejor que nunca, no ya técnicamente, sino por el sentimiento con que lo hizo. Al día siguiente por la mañana recibí mensajes de Yoyo y Clara todavía flipando con lo que habíamos oído el día anterior. Para mí, escucharlo esa primera vez, sin vídeo y de sorpresa total, fue de largo la mejor de todas las veces.
        No tardé mucho en mandar a Ángela un mensaje para decirle que: "No creo que haga falta que regrabes tu parte". Por supuesto, al minuto me respondió que: "Ni de coña. Mándamelo a ver". Asi lo hice y me respondió, casi un poco enfadada, preguntándome si había sustituido la voz por alguna de algún concierto. Ni ella se creía lo que oía. Parece que ese día hubo magia...

        Después de eso ya sólo faltaba el genial trabajo de montaje de video de Mario y el retoque de color de Mikel para que todas las tomas fueran coherentes. El resto ya lo conocéis.


        En conclusión, fue una experiencia increíble, que resultó mucho mejor de lo que ninguno de nosotros nos podíamos haber imaginado.
        ¿Que hubo cosas que ahora habría hecho de otra forma? Seguro. Hay detallitos como que tendríamos que haber hecho la simetría de la colocación un poco mejor, que en la locura del día olvidamos el fuego que teníamos preparado, que Pipo, uno de nosotros, no pudo estar... También habría estado bien hacer algún ensayo con la orquesta, pero no hubo tiempo para más. Son todos ellos detalles que, al menos para nosotros, no empañan algo de lo que estamos orgullosos de haber hecho y sobre todo de la sensación increíble de trabajar con tanta gente que se permite soñar, dándolo todo, queriendo hacerlo lo mejor posible. Viva la imaginación y la gente con inquietudes.

        Un día que recordaremos siempre.


        Álvaro E.